Industria en Israel – Antecedentes históricos

Cuando se fundó el estado de Israel, no existía infraestructura para apoyar el desarrollo de la industria. No había maquinaria, las materias primas debían importarse a un alto precio, y los trabajadores calificados eran una excepción. Además, en tiempos anteriores al Estado, el público y las instituciones del Movimiento Sionista consideraban la agricultura, el regreso del pueblo a la tierra, como realización del sueño supremo, y sospechaban de los intentos de individuos privados de desarrollar la industria.

Sin embargo, a finales del siglo XIX y principios del XX, algunos valientes emprendedores locales y filántropos europeos crearon varias empresas industriales que proporcionaron empleo a numerosos trabajadores, y también establecieron la infraestructura para el fortalecimiento y la mecanización de la agricultura.

En el año 1921, por primera vez, los empleadores del sector económico judío se reunieron y fundaron la Asociación de Fabricantes y Empleadores. Cuatro años después, esta asociación se disolvió y los fabricantes establecieron la Asociación de Fabricantes en la Tierra de Israel, que más tarde se conocería como la Asociación de Fabricantes de Israel.

El objetivo de la asociación era ayudar a los propietarios de las fábricas a reunir capital, trabajar conjuntamente como grupo para tratar con los sindicatos de trabajadores, y contender con las autoridades en asuntos relacionados con impuestos, gravámenes, restricciones a las importaciones, etc. El objetivo principal, sin embargo, era promover el sueño de una floreciente industria sionista, que constituiría un elemento vital en la capacidad de adaptación del "estado en formación".

Además de contribuir directamente a las necesidades de defensa del país, la industria israelí ha fortalecido al país de diversas maneras. Los fabricantes, imbuidos de un espíritu pionero, trasladaron sus fábricas a las regiones periféricas en el Negev y la Galilea, con la ayuda de una sabia política gubernamental y, en muchos lugares, proporcionaron la principal infraestructura de empleo para los residentes locales. A lo largo de los años, las fábricas han contratado a cientos de miles de nuevos inmigrantes, proporcionándoles un medio de vida y ayudándolos a integrarse en la sociedad israelí.

La industria israelí necesitaba ingenieros y otros trabajadores profesionales y, por lo tanto, desempeñó un papel activo en su capacitación y en el desarrollo de la educación tecnológica en Israel. La Asociación de Fabricantes promovió programas para expandir las vías de estudio en los campos de la industria, iniciativas empresariales y tecnologías avanzadas, en las escuelas e institutos de educación superior, y alentó la cooperación productiva entre las instituciones educativas y la industria.

A lo largo de los años, los industriales israelíes se han enfrentado a muchas adversidades, periodos de dificultades económicas e inflación desenfrenada, huelgas, guerras y tensiones relacionadas con la seguridad, así como una creciente competencia de importaciones baratas del Tercer Mundo. A pesar de estas dificultades, los fabricantes israelíes han logrado desarrollar industrias prósperas, al utilizar las ventajas tecnológicas de Israel junto con el trabajo duro, la iniciativa, el ingenio y la visión. Las industrias de tecnología israelíes y las nuevas empresas (start-ups) son líderes mundiales en sus campos, aun así, la capacidad de innovación tecnológica no se limita solo a estos campos: impulsa a todas las ramas de la industria.